El curandero de Bujaraloz - 1926
Gaundencio Beltrán Pallarés decía haber obtenido sus poderes de curación, cuando San Antonio apareció para revelarle que Dios le concedía la gracia de curar a los incurables y de leer el pensamiento de la gente. Mostraba sus "estigmas" a los médicos incrédulos. Decía curar a los enfermos con manteca de cerdo, miradas a los ojos e imposición de manos. El supuesto curandero daba manteca de cerdo a los hombres y de cerda a las mujeres. La industria local vendía gran cantidad de manteca de cerdo.
Los médicos y la prensa, en el año 1926, denunciaron las practicas de este supuesto curandero.


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