martes, 19 de enero de 2016
Gaundencio Beltrán Pallarés decía haber obtenido sus poderes de curación cuando San Antonio apareció para revelarle que Dios le concedía la gracia de curar a los incurables y de leer el pensamiento de la gente.

Mostraba sus "estigmas" a los médicos incrédulos. Decía curar a los enfermos con manteca de cerdo, miradas a los ojos e imposición de manos. El supuesto curandero daba manteca de cerdo a los hombres y de cerda a las mujeres. La industria local vendía gran cantidad de manteca de cerdo.

Los médicos y la prensa, en el año 1926, denunciaron las practicas de este supuesto curandero.

La primera noticia que encontré en la prensa histórica, fue en el periódico “El Sol”, el 15 de Junio de 1926, en la página 3. Titulaban la noticia “Milagrerias - Un peón caminero que cura incurables”.

El día 14 en Zaragoza "El heraldo de Aragón" publicaba una información de su redactor D. Marcial Buj acerca del peón caminero de Bujaraloz Gaudencio Beltrán Pallarés, cuya fama se extendía rápidamente por Aragón y las comarcas cercanas.

Una noche del pasado mes de enero, se le apareciera a Gaudencio, San Antonio para revelarle que Dios conocía la gracia de curar a los incurables y de leer en el pensamiento de la gente.

La fama de Gaudencio creció rápidamente a consecuencia de unas curaciones supuestamente milagrosas, y aunque los médicos han desautorizado completamente al peón caminero de Montaña, Santa Isabel, La Cortuja, Pina, Quisto, Castejón, Fraga, La Almolda, Ozera y de otros pueblos de la región, acudían centenares de incurables para ponerse en las manos milagrosas del peón caminero.

El señor Buj anunciaba que en informaciones sucesivas detallaría las curas realizadas por Gaudencio.

Esta misma noticia era reproducida al día siguiente, en el periódico “El Pueblo” diario republicano de Valencia.
15-06-1926 - El Sol (Madrid. 1917).6, página 3 
16-06-1926 - El Pueblo - diario republicano de Valencia - Año XXXIII Número 11957 - 1926 junio 16  prensa_0410

El 17 de ese mismo mes, El periódico “La Voz”. Publicaban la noticia “El curandero de Bujaraloz – Lo que opina el presidente del Colegio Médico de Zaragoza”. El “Heraldo de Aragón” seguía con sus informaciones acerca del caminero de Bujaraloz y publicaban el día 16, las impresiones que el presidente del Colegio Médico de Zaragoza, D. Joaquín Gimeno Riera, había sacado de una entrevista con el famoso Gaudencio Beltrán, que se atribuía el poder de curar enfermos y relaciones directas con San Antonio.

Copiaban algunos párrafos :

“Hablad de Dios, San Antonio y de todos los santos y santas. El no es nada ni nadie; es simplemente un intermediario entre la Autoridad Suprema, que le dirige imperativa, y los desdichados mortales que sufren. Pudiera si tal fuese su deseo, ser rico, poderoso, feliz; pero “le mandaban” que siguiera en su pobreza, en su humildad. Esto no obstante, llegará un día en el que se ha de ver como por su mediación se operará algún prodigio. Ni su propia madre lo conoce actualmente; nadie es capaz de imaginar lo que lleva dentro. “Pero ya verán, ya veremos – auguraba- el día de la revelación.

Les mostraba orgulloso unos surcos en la palma de su mano derecha, que formaban confusamente una cruz cismática, de la que nos dice que es “la cruz de caravaca” y unas diminutas “frambuesas” - vulgarisimo accidente cutáneo- esparcidas por su pecho, y que representan, según su interpretación peregrina, “los clavos de Jesús y la lanza de Longinos”. Al expresar ingenuamente todos estos absurdos la figurilla enclenque de Gaudencio Beltrán parecía abandonada, como perdida entre las tierra áridas y tomaba caracteres grotescos

Habla cuanto queremos, sin disimulo, sin más leve desconfianza, como quien libera gustoso un caudal de energía psíquica acumulada en muchas horas de cavilación. Yo le escucho perplejo. Y no porque no tenga costumbre de oír disparates, que la tengo, como usted sabe, y ya va siendo vieja, sino porque, despúes de conversar con el caminero de Bujaraloz, no me explico cómo este pobrecillo ha podido conmover a la opinión, inspirando confianza, bastante para que algunos enfermos le consulten.

Es decir, como encontrar la explicación, si que la encuentro. Lo que ocurre es que mi espíritu se resiste a admitirla, porque es un poco dolorosa.

Las curaciones de parálisis admitía que en ciertos casos podían ser producidas por sugestión, independientemente de todo poder sobrenatural; se están produciendo a diario.

También contaba el caso reciente de un jovencito que pertenecía a una familia conocida de Zaragoza, el cual estuviera varios meses paralítico de ambas piernas, y hoy andaba perfectamente. Aunque señalaba que las parálisis verdaderas, las que los médicos llaman de causa orgánica. Aseguraba que nos las curaría el caminero de Bujaraloz. Si esto sucediera, admitiría que Gaudencio era algo sobrehumano.

Creía al curandero completamente inofensivo. Yo “no me metería” con él, ni aconsejaría a las autoridades que lo hiciesen. Procuraría su traslado simplemente, y eso no por él mismo, sino por el publiquito...”
17-06-1926 - La Voz (Madrid). 1761926, página 8.

Al día siguiente en “El Heraldo de Madrid, publicaban esta ilustración de el presidente del Colegio Médico de Zaragoza, doctor Jimeno Riera, que aparecía en la ilustración, conversando con el ya popular caminero de Bujaraloz. El el grabado, el curandero Gaudencio está mostrando al doctor Jimeno las supuestas huellas que dejó en su mano San Antonio.
18-06-1926 - El Heraldo de Madrid, página 1


El mismo día, el periódico “El Imparcial", añadía lo ya mencionado que : Gaudencio Beltrán presentaba signos que eran muy expresivos desde el punto de vista medicopsicológico. Su sinceridad, y buena fe indudable, que aparece como algo que le sale muy de adentro; su firme creencia en las alucinaciones visuales y auditivas que ha sufrido y sufre y a las que concede todo el valor de una realidad palpada; su lógica rectilinea; su enfasis, lo suave, dulce, confiado y al mismo tiempo autoritario de sus confidencias; esa seguridad en la propia persona y en los poderes sobrenaturales de los que se cree investido; esa su idea dominante, que escapa a la autocrítica, presentándole ante si mismo como un ser superior; su desinteres… Todas esas cosas y otras muchas que en el caminero de Bujaraloz se observan, hacen pensar al alienista en un caso de “paranoia alucinatoria mística” afección bien estudiada por la Psicopatología y que cuando se desarrolla en sus modalidades puras y en sujetos inteligentes adquiere un extraordinario interés medico y social. Estos enfermos poseen con frecuencia un fuerte poder sugestivo que les permite conseguir adeptos.

Son los iluminados, los reformadores, los profetas, figuras que culiman en la historia de la Psiquiatría. Así Swedenbor, José Smith, Gillermo Menod, Evan Roberts, el tristemente célebre Rasputin, monje ruso de nuestro tiempo, etc. Todos estos, claro está, de mucha mayor estatura intelectual que el caminero de Bujaraloz, auque éste no es tonto, ni mucho menos.

Cuando le preguntaban por sus enfermos. Les contestaba que era muchos, tantos, que ignoraba su número, y que todos están en cura. Insistieron, pero no les dijo un solo caso de recuperación de la salud. Todos sus pacientes siguen en tratamiento, que suele darles por escrito. Largos escritos de “tres y cuatro carillas -decia- y aún más, porque escribe “mientras no le mandan” que suspenda la escritura.
18-06-1926 - El Imparcial (Madrid. 1867). 18-6-1926, página 3

El día 19, el periódico “La opinión” diario independiente de la mañana, se hacía eco de la misma noticia.
19-06-1926 - La Opinión  diario independiente de la mañana Epoca SEGUNDA Año IV Número 757 - 1926 Junio 19 prensa_0171

Ese mismo día, el periódico “La Voz” publicaba la noticia “En resumidas cuentas, no ha curado a nadie” En ella nos contaban como no había ni un solo caso de curación ni siquiera de alivio, prescindiendo de aquellos aspectos imaginativos, muy propios del histerismo y de neurosis.
La Voz (Madrid). 19-6-1926, página 1.

El día 24, el periódico “El progreso” diario republicano, publicaba la noticia “Un peón caminero sana todos los sábados a diez personas” Nos contaban que Gaudencio, de cuarenta y un años, por medio de oraciones, manteca de cerdo y miradas a los ojos curaba todos los sábados a diez personas enfermas de las muchas que le ivan a ver de los pueblos comarcanos.

Gaudencio le contaba al periodista que San Antonio se le apareciera dandole poderes para curar a la gente todos los domingos, pero se le apareciera nuevamente para retrasarselo un día, al Sábado. El curandero daba manteca de cerdo a los hombres y de cerda a las mujeres. La industria local estaba vendiendo gran cantidad de manteca de cerdo.
24-06-1926 - El Progreso  diario republicano Año XXI Número 6359 - 1926 junio 24 prensa_0573

El día 24, el periódico “La Libertad”, publicaban la noticia titulada “La España Cuatrocentista – Alucinaciones, curanderismo, incultura.

En ella nos contaban que para la ciencia, Gaudencio Beltrán era un caso patológico, perfectamente definido. Un enfermo mental, de tipo paranoico, cuya perturbación seguía un proceso claro. Fuera en tiempo gran bebedor, blasfemo, poco piadoso. Trabaja en tierras eternamente sedientas y abrasadas buena parte del año por un sol de fuego. Ofrece su organismo los más claros estigmas acusadores de la propensión a las enfermedades mentales.

Ha sufrido alucinaciones ópticas y auditivas. Ha visto a dios y san antonio. Los dos le han hablado. En su cerebro enfermo arden, asociadas por los misteriosos hilos de la histeria, la llama del misticismo y la llama de la sensualidad. Casi todos los paranoicos de esta clase juntan en sus delirios turbios, al dios irritado del Sinal y al santo de las tentaciones.

Hasta ayer era simplemente un predispuesto a la locura o un perturbado pacifico, razonador y nada peligroso, que cumplía con todos sus deberes profesionales, viviendo para su familia y su casa y en santa paz con sus vecinos.

Pero la vaharada de santidad que repentinamente le ha cercado, convierte al caminero de Bujaraloz en un peligro porque contagia de locura a muchas gentes ingenuas y pacíficas. También nos decía que la verdadera víctima de este asunto sería el médico titular de Bujaraloz.
24-06-1926 - La Libertad (Madrid. 1919). 2461926, página 3

Al día siguiente, el periódico “El progreso” hablaba nuevamente del supuesto curandero. Decían que seguían siendo el tema general de las conversaciones el caso del curandero. Gaudencio insitía en que el mismismo San Antonio en persona se le apareciera cierta noche, precedido de un grande y súbito resplandor, algo así como un fogonazo de magnesio, y le dió poderes de curar en domingo; y luego se arrepintió y le retrasó un día la consulta. El periódico publicaba un extracto de lo que el supuesto curandero redactaba a sus pacientes, en un papel basto por lo regular. Despúes del nombre del paciente, Gaudencio escribía :

En nombre del Señor : tomarás tanta cantidad de manteca y la pondrás sobre tu mal en esta forma; el primer dia, una vez, el segundo, dos, el tercero, tres y los demás una sola vez cada día. No gastarás mal genio, no calumniarás a tu prójimo, no perderás el tiempo en vicios ni ocios; no ofenderás a Dios ni a San Antonio. Volverás cuando yo te ordene. Dios sobre todo.”
25-06-1926 - El Progreso  diario republicano Año XXI Número 6360 - 1926 junio 25 prensa_0577

El día 26, el periódico "El pueblo", se hacía nuevamente eco de la noticia. Gaudencio confesaba a sus pacientes, y si había alguno con pecado, aquel lo descartaba, no lo curaba por estar en pecado mortal. Todos los enfermos estaban en cura, pero no se conocía ningún caso de curación. Lo extraño es que prendieran en las mentes estas tonterías. Por último terminaba el periódico “Naturalmente, como que la tierra está invadida de alucinados.
26-06-1926 - El pueblo  órgano de los trabajadores Año 6 Número 117 - 1926 junio 26 prensa_0331

El día 30, el periódico “La Voz de Menorca” diario republicano, se hacía también eco de la noticia.
30-06-1926 - La Voz de Menorca  diario republicano Año XXI Número 6919 - 1926 junio 30 prensa_0498

El día 21 de Julio de ese mismo año, A. Montoro del periódico “El luchador” elogiaba al curandero y criticaba a sus colegas por haber hablado del supuesto curandero.
21-07-1926 - El Luchador  diario republicano Año XIV Número 4423 - 1926 julio 21 prensa_0648

Ese mismo més en el periódico “La Luz del Porvenir” decía que tenían uno copiosa información sobre el peón caminero de Bujaraloz, y sobre sus curas; pero habiendo perdido actualidad, renunciaban a transmitir ni a comentar. También nos contaban como una curandera en Barcelona desaparecía con las alhajas y dinero de una pobre mujer, tomándolas como intrumento para la curación maravillosa de un niño, hijo de la segunda. Otro niño en Madrid había sido secuestrado, y se le había hecho asistir a no sabían que reuniones extrañas, etcétera, etc. Y era de ver, decíanl con que placer publicaban estas noticias con el inri correspondiente, determinados periódicos que no era necesario determinar.
07-1926 - La Luz del porvenir (1913). 71926, n.º 163, página 14

En Agosto de ese mismo año, el periódico “El Practicante Salmantino” organo oficial del colegio de practicantes y matronas. A. Serrano, decía que con gusto había leído la campaña que la prensa había hecho contra el curandero Gaudencio “Peliches” quien se dedicaba a curar enfermos por medio de hechicerías y milagros, empleando también en el tratamiento de los pobres incautos que llegaban a sus manos el agua y manteca. El, un humilde practicante, se unía a la protesta y decía “ojalá que todas juntas sirvan para que, de una vez, se acabara esta vergüenza de profesionalismo antirreglamentario.
08-1926 - El Practicante Salmantino  órgano oficial del colegio de practicantes y matronas Año I Número 8 - 1926 agosto prensa_0030

Eso es todo, saludos.

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