miércoles, 9 de julio de 2014
Viaje Interplanetario -  Revista hispano-americana Tomo SÉPTIMO Año II - 01 Agosto 1882

En este relato de 1882, Octavio Lois nos cuenta como viaja al planeta Marte en una nave con un anciano parecido a un druida y se encuentra un planeta habitado por aves y monos alados. ¿Un sueño?,  ¿Viaje espiritual? o ¿Ciencia Ficción?

Octavio Lois Amado nació en Sanxenxo el 14 de agosto de 1857, hijo de Joaquín Lois y María Amado. Tras el período juvenil inicia sus estudios de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela, aunque como bien dice Couceiro Freijomil "sin que ello estorbase sus aficiones a la Filosofía y a la investigación científica".

Fallece en Pontevedra el 9 de agosto de 1888, cuando ostentaba el cargo de subdirector del importante Instituto Meteorológico Central.

Mi opinión ,teniendo en cuenta su biografía, es que bien pudo ser un relato de ciencia ficción hecho con sus conocimientos sobre ciencia y filosofía.

- Viaje Interplanetario – Resumen :

El relato empieza con la puesta de sol, el escritor relata que se encuentra en un lugar desierto y misterioso. La noche estaba silenciosa sin los ruidos propios de la naturaleza. El hombre caminaba y nuevos paisajes aparecían a su vista. Se había perdido.

Luego siguió el curso de un arroyo que lo llevo a una orilla con un lago, y el escritor escucha una voz en sus oídos.

- Bienvenido seas, atrevido viajero -dijo un viejo de de larga barba y ancha bata, semejante a un druida de los bosques galos. Estaba encima de una barca que avanzaba sutilmente a la orilla, sin motor alguno visible. Toco la proa en tierra rascando arena, y el viejo gritó casi a su oído :

- ¡Embarca! Si aspiras a conocer los arcanos de la ciencia, obedece sin temor, y sígueme.

El hombre subió en la barca y fueron llevados a una dirección fija, como si una mano invisible tirase de ellos. Entonces llegaron a la orilla opuesta : saltó el viejo y el detrás. Sonó un timbre y apareció ante su vista un arco de luz naranja. Reconoció el escritor una puerta de estilo árabe. Por ella entraron en un inmenso salón lleno de maravillas artísticas y científicas de todo género. Lamparas gigantes que reflectaban todos los colores del prisma; estatuas coloreadas que se ruborizaban al tocarlas y encogían sus delicados brazos cual tiernas sensitivas; maquinas parlantes; autómatas engendrados en el fondo de las retortas; aparatos acústicos para percibir los murmullos de los confines del mundo; espejos y concentradores de los paisajes y comarcas lejanas, y en el fondo de este palacio de magia, infinidad de aparatos aerostáticos de múltiples sistemas y dimensiones, colgados en bóvedas cristalinas como inmensas arañas en un salón de gigantes.

El viejo hizo descender, mediante cierto sistema de poleas, una especie de globo de forma cónica con el vértice hacia abajo y su barquilla semiesférica colocada en la base, hecha al parecer de hierro de Suecia o piedra imán, y le tocó en el hombro y dijo :

-  Entra y acomódate, que vamos a salirnos de este mundo por unas horas.

Sin replicar se acomodó en la barquilla, donde tomó asiento. Entonces el viejo pidió que le ayudara a colocar una campana de vidrio muy transparente, la cual adaptaron de un modo hermético al borde del aparato, formando así todo el conjunto la figura de un huevo de gallina con la punta alargada hacia abajo. La Campana los cubría por completo, trazando una bóveda de cristal sobre sus cabezas. El anciano movió un volante que hizo crujir varias ruedas de engranaje, y el globo se elevó por la región azul, en medio de la soledad de la noche.

El anciano en medio del viaje interplanetario, antes de llegar al planeta Marte, le cuenta al escritor que marte tiene color rojo debido al color de la vegetación en marte, que sería roja.

Cuando llegan a Marte, ven sus mares que son de menor tamaño que la tierra. Entonces pudieron comprobar también como el color rojo se debía a su vegetación. Grandes bosques, de color naranja unos y de grana fina otros, recubrían en muchos puntos los continentes. Había islas doradas y cumbres del mismo color, debido sin duda a ciertas variedades de vegetales que se apartaban de la regla general. Sobre aquellos bosques, aquellos mares, cruzaban inmensas bandadas de aves de mil matices, semejantes a las terrestres, aunque de tamaño mucho mayor.

  - Este es un mundo de pájaros – dijo el escritor con cierto desdén. El anciano no contesto

Cuando se les acababan las pastillas de oxigeno del aparto volador, decidieron abrir la puerta del aparato y probar si la atmósfera marciana era respirable. Respiraron sin problema. Vieron monos alados comiéndose a otro de su misma especie, esto espantó al escritor, lo que provocó que los monos huyeran.

Luego nuestro testigo relata como estando en Júpiter despierta, abre la boca para respirar el aire puro de Júpiter, se estira, tiembla, siente un sudor frío en todo su cuerpo, hace un esfuerzo supremo, gigantesco, inmenso, y.....................................................

Se encuentra sentado delante de su mesa de estudio con los brazos descansando tranquilamente sobre “El libro de los médiums”, de Allán Kardec. Estaba en la tierra, en su habitación, con la luz de todas las noches, con los papeles de todos los días, en medio del silencio de las altas horas de insomnio que le eran habitual. Júpiter, el globo, el viejo compañero y todas las demás representaciones fantásticas de su extraño viaje, se habían desvanecido como el humo. La prosaica realidad se presento ante su vista.
¿Fue un sueño? Muy fácil hubiera sido contestar que sí; pero la voz de su conciencia no le permitía afirmarlo tan rotundamente.

El tenía un amigo espiritista, cuyo padre había mantenido en vida con gran fervor estas transcendentales doctrinas. Deseando entender sus fundamentos filosóficos, por curiosidad más que por simpatía , acogió con interés los abultados tomos que él le ofreció. Le admiró “El libro de los espíritus” y atacó con verdadera avidez la lectura de “El libro de los médiums”. Cuando llegó al capítulo de las evocaciones y se convenció, teóricamente, de lo fácil que era ponerse en comunicación directa con un espíritu, siempre que éste tuviese a bien presentarse al médium evocante, decidió probar fortuna por este lado y hacer sus pruebas correspondientes al particular. Siguiendo las instrucciones de A. Kardec, esperó a la noche, cuando las sombras protegen lo desconocido y el silencio domina las regiones de lo infinito. Sentado en la silla del estudio, delante del libro, para cumplir mejor con el ritual, adaptó a su propósito la fórmula de Kardec, y dijo con gravedad en alto, claro e inteligible :

- En nombre de Dios todopoderoso, evoco al espíritu de Galileo para que venga a comunicarse conmigo y me muestre los misteriosos arcanos de ultra-vida.

Pasaron algunos minutos, y no observando el menor síntoma referente a la proximidad del espíritu de Galileo, volvió a repetir la misma formula con seriedad, esperando tranquilamente. Entre tanto se durmió. Después debió pasar todo lo maravilloso y fantástico que dejo referido hasta que volvió a encontrarse delante de la mesa de estudio, frente a frente del mencionado libro. ¿Fue un simple sueño? ¿Fue incomprensible realidad? ¿Habría sido llevada su alma por el espíritu de Galileo a recorrer los espacios interplanetarios, mientras su cuerpo reposaba inanimado sobre la silla y la mesa de su habitación? ¿Sería un nuevo y curioso caso que habría que añadir a los de circunstancias análogas citados por A. Kardec? - ¡Quién Sabe! 

¿Vosotros que opinais? 

Saludos 



Fuentes : 
 http://prensahistorica.mcu.es/
http://foros.xenealoxia.org/viewtopic.php?f=35&t=8375
Viaje Interplanetario -  Revista hispano-americana Tomo SÉPTIMO Año II - 01 Agosto 1882

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